miércoles, 18 de diciembre de 2013

LOS SEGADORES DE MARCO


                                                                                                           Por: Mg. Nelsi Romero Arias

DESCRIPCIÓN



Esta hermosa danza representa el trabajo agrícola y colectivo de la cosecha del trigo y la cebada, cuyas formas y costumbres ancestrales se encuentran relacionadas estrechamente, con la sabiduría andina popular.

Como se sabe, a nuestros antepasados la vida misma los enseñaba. Ellos sabían que todo tiene su orden y sentido natural en el mundo andino, que todo se hace en su momento. Sabían también que, la tierra pródiga y el hombre forman una identidad cósmica. Todo esto, implicaba que en su modo de aprender, tenían que saber escuchar la voces sagradas de las deidades y de la naturaleza viva.

Esa era la razón por la que, esta faena agrícola empezaba siempre en la madrugada, de "huarachi" como decían los comuneros. Y todo ello, con la finalidad de evitar la caída de los granos de trigo y cebada en el momento de la siega.

En efecto, cuando el reloj marcaba las tres de la mañana, en la que providencialmente la luz de la luna se hacía presente, o cuando las crestas grises del cerro "Cruz Punta" recibían los primeros rayos madrugadores del sol; los labriegos soportando el soplo frío del viento, pero con el ánimo pletórico de entusiasmo, emprendían la caminata hacia las rudas chacras esparcidas en distintas partes del pueblo.

Estando ya en los trigales dorados se alistaban decisivamente para la faena agrícola, en la que el sombrero, el delantal y la manta denominada "ushcata" eran prendas tan necesarias como protección de las espigas.

En seguida, con gran animosidad iniciaban la siega. Las manos callosas y arrugadas trabajaban, las hoces rutilaban, colocando los "shuntos" a uno y otro costado ordenadamente, entre "huapidos", bromas y carajos. Mientras tanto, el patrón y la patrona brindaban a los operarios sendas copas de aguardiente para contrarrestar el frío intenso.

Terminada la siega, trasladaban los "shuntos" a la parte más llana de la chacra, para preparar las cargas de trigo o cebada, las mismas que eran llevadas con asnos hasta las "eras", que se hallaban en parajes escogidos de la pampa, tales como: "Pacha malca", "Era pampa", "Espíritu pampa".


Allí, eran trillados mediante la sarta de varios burros fornidos y vivaces, hasta triturar los tallos y desnudar los granos, completamente. Luego realizaban el venteo con la "horqueta" y la "pala", separando los granos de la paja remolida.

Cuando había culminado la tarea, todos retornaban al pueblo con los asnos que llevaban sobre sus lomos sacos de trigo o cebada, en medio del jolgorio, de la alegría, que concluía finalmente con la "merienda".

Con estas bellas costumbres agrarias, los antiguos marqueños se nutrían de profundas raíces para proyectar una alianza inmemorial con la naturaleza andina y expresar a través de danzas, ritmos y colores un sentimiento de adhesión a la "Mama pacha", así como un mensaje de convivencia armónica entre el hombre y el medio ambiente.

Desde ese espectro socio cultural, hoy, podemos decir que, los segadores es una danza típica de profunda raíz agraria, que denota claramente su carácter de fiesta rural campesina. 

Esta danza es ejecutada solo por varones, acompañado por el patrón y la patrona. El desplazamiento viril es con pasos largos, levantando las rodillas hasta la altura de la cintura, con los brazos en movimientos oscilantes y dando fuertes "huapidos". Llevan en la mano derecha una hoz sin adorno y en la izquierda una gavilla de trigo.

Es importante aclarar que, su práctica festiva en el pueblo, no tiene fecha definida. Pero eso sí, cada año con motivo de la celebración del aniversario del distrito, se organiza el concurso de "Los Segadores de Marco", con la participación de las instituciones educativas de la localidad y de reconocidos elencos de danzas amantes del patrimonio cultural del pueblo, que procuran demostrar la verdadera identidad del poblador marqueño.



Su principal impulsor de esta danza agrícola fue el distinguido maestro don José Marcelo Sáciga Peralta, director de la otrora Escuela Rural Pre Vocacional N° 507. De ahí que, todo estudiante que ha pasado por las aulas de esta gloriosa escuela, ha bailado con orgullo y emoción "Los Segadores de Marco".



COREOGRAFÍA


Está constituida por un conjunto de pasos y figuras, relacionadas con la siega o cosecha de los cereales, dándole un carácter maternal a la naturaleza viva o la "Mama pacha". Es por eso que, los danzantes en su presentación coreográfica forman dos hileras y luego al son de la música cogen gavillas de trigo con la mano izquierda y con la derecha realizan un rápido y eficaz simulacro de cortar, colocando todas las gavillas al centro del escenario. 


También, al ritmo de preciosos huaynos de antaño, ejecutan figuras, tales como: el cruce de mantas, cruce de hoces, cruce de manos, el llanto, el "taquiapachi", entre otras.


INDUMENTARIA


Es propia del trabajador del campo en época de la siega del trigo o la cebada. Está constituida por las siguientes prendas:


- Sombrero de lana.
- Camisa blanca de lana de oveja.
- Mangas de colores.
- Pantalón oscuro de "cordellate"
- Faja de colores.
- Delantal blanco de tela gruesa.
- Medias blanco de lana de oveja.
- Ojotas de cuero de res.
 - Manta multicolor denominada "ushcata"






MÚSICA


Es de melodía sentimental, de armonía dulce y de ritmo variado, pareciera ser la manifestación misma de la vivencia andina popular. La orquesta está compuesta por un dúo de clarinetes, un violín, un arpa y una tinya.












sábado, 24 de agosto de 2013

LAS PALLAS DE MARCO

                                                                                                    Por: Mg. Nelsi Romero Arias

DESCRIPCIÓN






El origen de esta danza se remonta a la época incaica, es decir, al excelso y milenario pasado histórico. Evoca con devoción mística la adoración a "Taita Inti", que tributaban las damas selectas y escogidas de la nobleza incaica.





COREOGRAFÍA

A todas luces encierra una rica simbología de actividad religiosa. Las primorosas pallas guiadas por un pastorcillo, al ritmo de las melodías de los instrumentos autóctonos de la "flauta" y la "tinya", con alegría, estilo y gracia legendaria, ejecutan diversos pasos y movimientos; formando figuras asociadas a celebraciones y ritos ancestrales en homenaje al "Dios Sol".


VESTIMENTA

Las pallas llevan una vestimenta muy atractiva, consistente en:
  • Cotón de lana de oveja atado a la cintura con una faja.
  • Anaco con bordados que va al lado izquierdo de la cintura.
  • Mangas de colores que cubre el antebrazo.
  • Manta conocida como "ushcata" suspendida desde los hombros con imperdibles dorados.
  • Vincha o cinta en la cabeza con estrella dorada.
  • Collares.
  • Aretes largos.
  • Sandalias.
El pastorcillo viste:
  • Camisa de bayeta.
  • Pantalón oscuro de "cordellate".
  • Poncho liviano.
  • Chullo.
  • Medias de lana de oveja.
  • Llanquis.
  • Honda.



El gestor y genuino impulsor de esta bella danza costumbrista fue don Francisco Arias Quintana, recordado maestro de la Escuela de Varones N° 507, quien recogiendo tradiciones de viva voz, las transmitió a la posteridad.

sábado, 20 de julio de 2013

LA TROPA DE CÁCERES

                                                                                                      Por: Mg. Nelsi Romero Arias

ANTECEDENTES

Después de aquellas derrotas marítimas que sufrió nuestro país en la guerra del pacífico, el enemigo inició la campaña terrestre con su ejército profesional. Ante esa inevitable incursión el General don Andrés Avelino Cáceres Dorregaray , quien nunca renunció al esfuerzo, al sacrificio, ni acepto la derrota, supo decir con mucho coraje y elevado patriotismo, a los peruanos: "Que, si nuestra tierra o mejor dicho parte de ella, estaba vencida, los corazones eran invencibles". 

Por ello, el 15 de abril de 1881, que cayó un Viernes Santo, cuando los pueblos del valle de Yanamarca, participaban con fervor religioso en las actividades de Semana Santa, don Andrés A. Cáceres, aterido en las altas punas y soportando las asperezas de la breña agreste, hace su paso por este valle, con dirección a la ciudad de Jauja, para organizar y reiniciar la campaña de resistencia al ejército chileno.

Cáceres, demostrando su condición de gran estratega, siempre ordenó con firmeza y voz de mando que, los montoneros de la región deberían atacar al enemigo, dirigidos por los elementos más sindicados de sus pueblos. Escuchando ese patriótico llamado, en Marco, supo comandar y responder con civismo y valentía don Manuel E. Landa, quien al poco tiempo, fue nombrado jefe del batallón "Libres de Marco y Concho".


Entre febrero y julio de 1882, se produjeron los más terribles enfrentamientos entre patriotas y chilenos en el valle y quebradas del Mantaro, con la inminente victoria de las fuerzas patriotas. En consecuencia, los chilenos se vieron obligados en abandonar para siempre el valle del Mantaro, huyendo desesperados hacia Tarma. Sin embargo, ocurrieron todavía nuevos enfrentamientos en el altiplano del valle de Yanamarca, así como en Tarmatambo, San Juan Cruz y Huamachuco.

Cuando los chilenos estaban de retirada por el valle de Yanamarca, un fuerte contingente de voluntariosos marqueños, reluciendo su coraje y patriotismo, con palos y objetos de uso cotidiano en mano, se lanzaron en persecución de los enemigos, logrando expulsar a éstos, que se perdían despavoridos por las quebradas de "Huaspi", "Umpá", "Llantinco", "Ushno" y otros parajes de la zona. Entre los más destacados combatientes marqueños figuran don Manuel Encarnación Landa y don Felipe Benito Rivas. Este último incluso llegó hasta la batalla de Huamachuco, quien a pesar de los numerosos descalabros que había sufrido, como la carencia de agua y víveres; más pudo su voluntad de acero, su fuerza y, sobre todo, el orgullo de ser soldado de Cáceres.


Por su parte, la mujer marqueña valiente desde sus ancestros, también cumplió notable y decisiva actuación en la Campaña de Resistencia del Centro. Ella con el nombre de "rabona" inmortalizó a la modesta mujer del pueblo, que se disponía en acompañar y asistir a los nuestros por las alturas y quebradas donde se producían los enfrentamientos con el enemigo, llevando consigo los alimentos o el popular rancho para la tropa de "Taita Cáceres". Ciertamente, que lo hacía en base a comidas típicas de nuestro pueblo, como el ancestral "otongo", el pan serrano, la cancha y el queso.


Hay que hacer notar finalmente que, considerable cantidad de hombres humildes de los Andes, unidos por el amor supremo a nuestra patria, escogieron el camino del honor nacional; enrolándose en los huestes del gran Andrés A. Cáceres. Por ello, en Jauja se había formado el batallón de su mismo nombre. Igualmente, en los distritos se formaron con valentía muchos batallones, como la "Guardia Nacional de Huaripampa", los "Flanqueadores de Llocllapampa", la columna de "Cazadores de Muquiyauyo", el batallón "Libres de Paccha", el batallón "Libres de Marco y Concho", entre otros.



DESCRIPCIÓN


La Tropa de Cáceres, también conocida como la "Majtada", tiene su origen en la gesta heroica de la Campaña de la Breña, dirigido por el valeroso y prestigiado General Don Andrés Avelino Cáceres Dorregaray, el legendario "Brujo de los Andes".

Es una acción guerrillera convertida en folklor, de la forma más vívida, impactante y artística, en la que los marqueños con la vestimenta típica respectiva, al son de las notas marciales y otras melancólicas de la banda de guerra, con su bullicio festivo, rompen el silencio apacible de las calles, logrando enfervorizar los ánimos de los pobladores, hasta el vértigo de la pasión y provocando un profundo sentimiento por nuestros antepasados combatientes.


En la actualidad, este episodio se recuerda en Semana Santa. De ahí que, en el pueblo de Marco, esta fecha presenta una tradición sui géneris, donde se combina la religiosidad popular con el sentimiento patriótico; la población refleja por una parte su profunda fe cristiana de la Pasión y Muerte de Jesucristo y, por otra, revive con fervor cívico patriótico las hazañas del "Brujo de los Andes" durante la Campaña de la Breña.

Precisamente, el Jueves Santo, por la tarde, las Tropas de Cáceres de Marco y de los anexos vecinos de Muquillanqui, Huashua y Hualis, se dirigen hacia el estadio Cincuentenario, para participar en el tradicional "Desfile Cívico, Militar, Religioso y Folklórico" de Semana Santa. También, participan los Batallones de Infantería de los tres cuarteles de Marco: "Orosco", "Chaupi" y "Jajachaca" (materia de otro relato).

El numeroso público procedente de la localidad y de los diversos pueblos y ciudades de la región, llena las graderías del estadio para contemplar con realismo y picardía, la esceneficación a los personajes y pasajes más importantes ocurridos a lo largo de la campaña de Cáceres en la Sierra central.


Antes de iniciar el desfile, la plana mayor de oficiales pasa revista a los batallones participantes. Luego se da paso al izamiento del Pabellón Nacional y la entonación del Himno Nacional, acompañado por una de las Bandas de Guerra de los Batallones de Infantería.

Concluido este acto protocolar, comienza el desfile de las Tropas de Cáceres o "Majtadas", según el orden de presentación establecido. Un oficial de rango solicita permiso a las autoridades y al jurado calificador para el paso de su tropa. Luego del permiso concedido, ordena a su batallón desplazarse por la pista de desfile.


En primer lugar, hace su presentación la banda de guerra que se ubica al frente del estrado oficial. Luego pasa la escolta formada por un montonero abanderado y dos acompañantes. 

En seguida, desfilan con marcialidad y estilo militar los integrantes del estado mayor, entre: Mariscal, General y Oficiales. 


Detrás de ellos, viene la tropa de "majtas"; con movimientos rítmicos dan dos saltos adelante y uno atrás en zig-zag, que requiere destreza y gracia sin par. Como armas de guerra portan palos y hondas. 


Luego pasa el prisionero de guerra, es decir, el chileno, que es llevado a rastras con la soga al cuello. 

Al final pasan las "rabonas" personificadas por damas que llevan en su "quipe" el fiambre (milcapa) y los "rancheros" personajes muy alegres y que fueron los encargados de preparar los alimentos para la tropa. Ellos cargan pailas, ollas, además grandes cucharones (huishlas) en las manos.


El sargento o soldado mayor en todo momento, alienta a sus tropas y con voz de mando los acompasa, gritando sonoras arengas, como:



       ¡Juk! ¡Ishcay! ¡Kimsa! ¡Tahua!
      ¡Cancha quisu! ¡Cancha quisu!
      ¡Saca picho! ¡Mete bariga!


      ¡Juk! ¡Ishcay! ¡Kimsa! ¡Tahua!

      ¡Cancha quisu! ¡Cancha quisu!
      ¡Siquita jihuari jihuari jihuari!

Algunas tropas, las que se preparan con más animosidad, representan las gestas ocurridas en otros lugares del valle, como las de Malpaso, Concepción, Marcavalle, etc. Así por ejemplo, escenifican el corte del puente Malpaso sobre el río Mantaro y la quema de la iglesia de Concepción. Durante el enfrentamiento de ambas fuerzas, toman algunos prisioneros chilenos, quienes son victimados. Sobre los restos del enemigo, los montoneros bailan y gritan arengas, como: ¡Muerte al chileno, muerte al chileno...! Estas son escenas de alto heroísmo que el público premia con resonantes aplausos.

Una vez terminada la batalla, la tropa se detiene para descansar y es cuando el General ordena la formación de los soldados.

Como los montoneros, llevan en sus hombros en el lado derecho un pellejo negro (yana) y en el lado izquierdo un pellejo blanco (yuraj), estos distintivos facilitan a toda la tropa la uniformidad para girar o voltear hacia la derecha e izquierda. Cuando el General guía mediante las voces de:


¡Yana jaracha mantaman ticrari yaw! Significa que deben girar al lado del pellejo negro, y cuando dice:

¡Yuraq jaracha mantaman ticrari yaw! Significa que deben girar al lado del pellejo blanco.




En seguida, el jefe militar pasa lista para ver cuántos soldados han caído en el enfrentamiento. No los llama por su nombre, sino por su apodo en quechua que deviene de características particulares de cada uno, que causa hilaridad en los espectadores. Sin más reparos, comienza a llamar en voz alta.

Soldado:   
¡Huallpa sua!: ¡Roba gallina!
¡Pichin kunka!: ¡Cuello delgado de ave!
¡Chulla runtu!: ¡Huevos desiguales!
                    ¡Ishcay walmi!: ¡Hombre con dos mujeres!
                    ¡Walmi vicio!: ¡Mujeriego!...                                                                                                                                                                                                                                                                        
Así mismo, procede con el llamamiento de las mujeres.

    Rabona:    
       ¡Kuchi siki!: ¡Poto de chancho!
       ¡Urjo vicio!: ¡Viciosa de hombres fornidos! ...

Finalmente, los rancheros sirven  el fiambre (milcapa) a toda la tropa, a base de cancha, queso y el exquisito "otongo".



Ahora bien, siguiendo las huellas de nuestras costumbres y tradiciones, podemos decir que, desde la primera década del siglo XX, los comuneros del Segundo Cuartel "Chaupi" escenifican la Tropa de Cáceres. Posteriormente, este cuartel cedió el paso al barrio "Casacucho", a fin de preservar su continuidad en el lugar y el tiempo.

Según testimonios verbales, entre los destacados intérpretes, figuran:



Mariscal: Pablo Camarena (Jaca Pallo), Pedro Fabián Barzola.
General:  Pablo Rivera Rosado.
Coronel: Lucio Carhuancho
Sargentos: Teófilo Quintana (Jara Llauti), Evaristo Rosales (Hermoso), Dionisio Barzola, Fernando Arias.
Cabos: Nazario Ticse (Pucurhuay), Bernabé Carhuancho (Pucutay)
Tropa: De la Cruz Fabián (Huatish), Eulogio Rivera (Muñapi), Eduardo Romero (Cullcush), Adrián Romero (Aclli), Juan Fabián (Shinca), Visitación Mayta (Nuca), Joaquín Arias (Llashti), Santiago Quintana (Choyo), Fortunato Arias (Huacha), Benito Fabián (Japi), Remigio Carhuancho (Timish), Celedonio Romero (Uwispa Liclan), Nemesio Fabián (Shipo), Emeterio Romero (Saca), Clemente Barzola, Marcelino Barzola y muchos otros.

Ya en tiempos más recientes, practican esta estampa costumbrista el "Comité Central de Barrios del Carnaval Marqueño" y la floreciente y entusiasta institución conocida, como "Muchachos Respetuosos del Santuario".

VESTIMENTA

Difiere según los personajes.

Cáceres, viste el uniforme de Mariscal del siglo XIX: montera, charreteras con hilos de oro en los hombros, una ancha cinta con los colores patrios le cruza por el pecho y en la mano derecha blande una espada.


Los jefes visten uniformes raídos del ejército con distintos grados y medallas que ganaron por su heroísmo.




Los integrantes de  la tropa o "majtas", llevan un sombrero negro de lana con una cinta peruana en la copa, un birrete (chullu) de diversos colores, un poncho pequeño teniendo puesto sobre los hombros un retazo de pellejo negro en el lado derecho y otro blanco en el izquierdo, camisa blanca de bayeta, pantalón negro de bayeta, faja ceñida en la cintura, un par de mangas de colores, un par de medias de lana: una negra y la otra blanca, "llanquis" y honda.


El prisionero de guerra, viste el uniforme característico del ejército chileno.

Las rabonas visten sombrero negro de lana, manta (lliclla), monillo o blusa, falda (pollera negra de lana de oveja), "huallqui", medias de lana de oveja, "llanquis", portan cucharón (huishla) y cargan "quipe".



MENSAJE


A través de esta estampa folklórica, el pueblo de Marco recuerda con nostalgia y amorosa pasión la gesta heroica de la Campaña de la Breña; emulando la memoria de sus hijos, quienes con férrea voluntad de civismo y sentimiento patriótico, lucharon indesmayablemente, salvando el honor y la dignidad del Perú, escribiendo con sus memorables y gloriosas acciones, sendas páginas de nuestra historia patria, las mismas que ahora conforman perdurables hechos y gloriosos triunfos.


MÚSICA



La banda de guerra está conformada por un trío de cornetas y un tambor. Con estos instrumentos musicales, los marqueños producen las sonoras notas marciales que, ha decir de propios y visitantes, hacen vibrar el aire puro del valle de Yanamarca.













sábado, 19 de enero de 2013

LA HUAYLIJIA

                                                                                                      Por: Mg. Nelsi Romero Arias



Esta danza costumbrista forma parte del folklore de Marco, como expresión directa  de la religiosidad y el arte de los antiguos pobladores, en quienes el cristianismo se enraizó profundamente, desde el mismo momento de la llegada de los españoles a estas tierras. Esto nos conduce en afirmar que, hoy, somos herederos de una cultura ancestral, que a través de sus manifestaciones populares y tradicionales, nos muestra históricamente, como fue la espiritualidad andina y la aceptación de la fe católica por nuestros antepasados.


DESCRIPCIÓN                                                                     


La Huaylijía en el distrito de Marco es de género excepcional. Se distingue por su singular originalidad e imaginación creativa; diferenciándose en ese sentido de los demás pueblos de la provincia de Jauja, que también practican esta danza. 

El motivo principal de esta fiesta tradicional es la rememoración y celebración de uno de los hechos más trascendentales de la humanidad: el nacimiento de Jesús. Se baila el veinticuatro de diciembre, por la noche y luego los tres primeros días del año nuevo. A continuación presentamos, una descripción breve de las costumbres más importantes que se desarrollan durante las festividades.

24 de diciembre

En este día, cuando cae ya la noche sobre el pueblo generoso, en la lejanía de los barrios de arriba y abajo, se oye el sonar de las flautas, anunciando que las cuadrillas de la Huaylijía se encuentran ya organizadas para la noche navideña. De pronto, los danzantes y todos sus acompañantes se enfilan presurosos por las calles rumbo a la Iglesia Matriz, cuya campana llama para la celebración de la Misa de Gallo. Una vez terminado el acto religioso, los barrios de la Huaylijía: "Orosco", "Chaupi Wanka", "Casacucho", "Jajachaca" y el Barrio Nuevo, protagonizan la fiesta navideña. Allí, por turno, cada barrio conformado por los graciosos "chutos" y las primorosas damas con sus atuendos típicos, se aprestan con sublime devoción, a escenificar la adoración al Hijo de Dios, al son de la música andina que ritma sus voces melodiosas, que dicen:

                                             Venid pastorcillos,
                                    venid a adorar,
                                    al Rey de los cielos,
                                    que ha nacido ya...
                                              Mira aquel niño,
                                              que lindo que está,
                                              a pies postrados,
                                              llenos de humildad..
                                    En el lecho de paja,
                                    desnudito está,
                                    sus ojitos brillan,
                                    como dos luceros...

Es el preciso momento, cuando el nacimiento de Jesús cobra vida, llegando al mismísimo corazón de todos los asistentes. Entonces, estalla la alegría y el sentimiento de la religiosidad andina.

Ya pasada la medianoche, los barrios de la Huaylijía se dirigen al frente de la Municipalidad. Allí, en estricto orden, realizan su presentación en la que ejecutan variadas coreografías, dando cierto brillo a la navidad. Entre tanto, las autoridades municipales y comunales ofrecen a todos los concurrentes los ricos "calientitos", para contrarrestar el frío nocturno. Ha de haber también botellas de anisado. Y así, al ritmo de la música de profundo mensaje telúrico, la gente se amanece en la Plaza Cincuentenario, bailando con alegría y libando copas más copas de "calientito".

En la madrugada, perceptible ya con los primeros rayos del día, algunos barrios se dirigen a la casa de sus dirigentes más desprendidos, para saborear el exquisito "ponche" y la humeante taza de chocolate.

1 de enero

Este día, por la mañana, el pueblo se reviste de profunda solemnidad. Es así como, los pobladores y los cinco barrios de la Huaylijía, participan con fe y esperanza en la celebración de la Misa de Año Nuevo y luego en actitud de plegaria acompañan la procesión a las imágenes de Santa María Magdalena, la Virgen del Rosario y la Virgen Alta Gracia, cuyas andas bambolean en los hombros de los devotos, por el perímetro de la plaza principal. Como es costumbre, las damas de los barrios, llevan en las manos grandes y hermosas "azucenas" de colores vistosos.

Por la tarde, se lleva a cabo el "Concurso de la Huaylijía", con la participación de los barrios: "Casacucho", "Chaupi Wanka", "Jajachaca", "Orosco" y el Barrio Nuevo, donde los "chutos" jocosos y las damas selectas, ejecutan con gracia y arte, novedosas y sorprendentes figuras coreográficas, mereciendo el aplauso de los espectadores. En cada barrio su imaginativa se pone en función de motivaciones creadoras, plasmándose en representaciones y símbolos, muchos de ellos de sentido religioso y místico.

2 de enero

Por la mañana, se desarrollan múltiples costumbres al ritmo de la música, sin perder la tradicional raigambre de los antepasados que heredamos con orgullo.

En horas de la tarde, se realiza el tradicional "ofreso" en la parte baja del legendario Cabildo. Consiste en que los danzantes de los diferentes barrios, al son de las conocidas notas musicales, conducen a los espectadores para que depositen algunos soles en un azafate del Niño Jesús, en cada una de las pequeñas y bien preparadas chozas. Concluida la ofrenda, los adultos son retribuidos con una copita de aguardiente, mientras que los niños reciben caramelos. El dinero captado cubre generalmente, algunos gastos del ornamento o de la misa.


3 de enero


En este día, continúa la fiesta con alegría y entusiasmo. Por la tarde, se realiza la costumbre del "machichi". Para tal fin, todas las cuadrillas de la Huaylijía se concentran en la Plaza Cincuentenario. A la hora fijada, los bufones chutos de muy singular perspicacia, fuertemente satírico-picaresco y las damas con sus vistosos disfraces, al ritmo de las melodías musicales, invitan al público la típica "machca", llevándola a la boca con una cuchara de palo. Unos preparan la "machca" de trigo; otros, en cambio lo hacen de cebada, arveja o también combinada de todas las anteriores.


VESTIMENTA                                                                       


En cuanto al vestuario del varón que se disfraza de "chuto" es sencillo, autóctono y de simbología andina. Consta de: "chullu" de lana de oveja, sombrero de "capacho" o de lana usada denominado "lapichuco", careta de cabra o carnero, chompa de "bayeta", alforja grande de lana de oveja, pantalón corto y ancho de cordellate denominado "lluto", mangas y medias de lana de oveja tejidos a mano, "llanqui" de cuero de res, pañuelos de color que se suspenden del cuello y llevan una honda que cruza el pecho.

Las damas de los barrios de "Orosco", "Chaupi Wanka", "Jajachaca" y "Barrio Nuevo", visten los atuendos siguientes: monillo, velo suspendido con imperdibles desde los hombros, faldellín (cachimira), fustán (lulipa), llevan en la mano pañuelos de color que puede ser de seda o nylon y los cabellos lo tienen suelto.


Denota peculiar característica, la indumentaria de las damas del barrio "Casacucho", llamado también "Cotuncha", porque es vivo testimonio de la vestimenta que usaban las mujeres antiguas. Comprende: "lliclla", "cotón" de lana atada a la cintura con una faja, "anaco" que va al lado derecho de la cintura y mangas que cubren los antebrazos.



LA MÚSICA                                                                          



Antiguamente, interpretaba un dúo de flautas. Pero con el transcurrir del tiempo, la música ha continuado su evolución, incorporándose instrumentos nuevos, como el violín y el arpa.

En el baile se distingue tres partes:

Pasacalle.- Sirve para desplazarse, bailando en columna.
Huachocolpa.- Donde se realiza las variadas coreografías.
Pasión.- Consiste en bailar, pausadamente.